miércoles, 16 de abril de 2008

La tarde migra por los vidrios y marcos de a poco se desliza por los huecos porteños y trepa por cada fisura tal es el avance que parece tener fuerza propia e incluso se puede pensar que posee determinación o quizá, muy en el fondo huye de su propia esencia cual niño despavorido al ver en su sombra en el espejo en una noche de tormenta. En el peor de los casos quizá pretenda escapar del viento que ahora fluye vertiginosamente, el cual en la lejanía produce de tanto en tanto remolinos y tras trepar por terraplenes al sudoeste que lo divide en tres corrientes.


La primera es corriente Oriental, la cual fluye sobre (un campo minado adornado por) arena naranja y amarilla trazando formas irregulares.

El segundo caso es la corriente Occidental que precede al torrente de agua nacido al sur, el cual desciende de los hielos perpetuos de las cumbres coronadas que entre las falas y los juncos terminan por matizarse con esta creando viento espumado que se deposita en los techos, jardines y terrazas creando estelas diamantinas que a la distancia ocultan del viajero esta cuidad.

En el ultimo caso la corriente Infra es un chorro de aire que se traza camino bajo la ciudad y regresa a la superficie mediante canales tallados que de vez en vez unen sótanos bellamente logrados en piedra vida donde se crean remolinos que erosionando la piedra se tiñen de rosa y logran de tanto en tanto un tono crisoprasa, avanza se expande y se contrae casi vivo podría decirse. Al exterior se perfila mediante ductos de granito verticalmente tallados que cada 2 horas
exhalando crean torres magenta que terminan por desvanecerse y dejar su paso anillos magenta el el aire que descienden lentamente hasta dejar una alfombra que rodea la boca de los ductos.

Entre los caminos claramente definidos la multitud cubre el rastro de los viajeros que han cruzado por ahí, mientras se inundan de tonos grisaseos al sol del mediodía


Anoche tuve un sueño

Anoche tuve un sueño

Un sueño se levanta como despierto, camina cual sonámbulo y recorre las calles ahora desiertas, en la fría y grisasea piel, piel negra, piel azulada, piel llena de mancha, piel opaca, piel lustrosa que las gaviotas atraviesan y acto seguido desaparecen sin dejar huella. De entre el vaho continuo que emana de las rejillas se dibuja tu mano que a mi alter ego llama, el cual sigue el recorrido que le indican tus dedos, así pues emprende el viaje entre los mares azulados en busca de sangre nueva, sangre verdadera, entre golpes de sal se mantiene el tiempo mientras se bifurca el espacio como escondiéndose quizá vertiginosamente el viento trata de arrancarle la piel, bufando, resoplando por cada contorno de la piel, ahora suave, mas suave y aún mas... hasta casi perderse en el leve murmullo de las calles, así el nauseabundo olor se hace de apoco presente y lentamente mi alter ego se acerca a la coyuntura de tu piel, hipnótico sitial de donde provienen las mas dulces notas del fagot... ahora distante ahora crispado y cercano.

Me mantengo sintiendo que el leve roce de tu respiración que hace cada vez mas grande el espacio diciendo: lentamente se van diluyendo las fronteras de los sentidos; como hijo de mi anima tu alter ego embriagado del prístino calor de mi esencia se mueve y se balancea. Repito como cotorro embriagado: yo me balance, entre las ramas de esos arboles que pertenecen a los sueños y tocan el cielo donde habitamos.

El mundo desciende y calidamente regresa mi alter ego al camino trazado por tus oblongos dedos en busca de abril mientras se sienta a los pies de tu esencia vuelven dilatados sentidos torno a vos, asi pues lentamente maquilla el tiempo y el espacio buscando el breve fulgor de tu pecho del cual brotan mantos hojarasca que los airosos movimientos perfuman de mapple, así el movimiento crea nubes bajo tu piel,

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